El hojaldre es una masa crujiente en la que una pasta de harina no amasada junto con agua fría se envuelve en una cantidad de mantequilla para ser plegada y amasada varias veces para poder elaborar postres artesanales manchegos.

Una de las particularidades es que no lleva levadura y favorece su crecimiento. Es un tipo de alimento que se puede conjugar con una amplia variedad de platos y sabores, de ahí su buena acogida entre los consumidores. Una de sus principales ventajas es que puede aplicarse a los postres, carnes, pescados y verduras.

Hay algún que otro dulce típico de cuenca que también se elabora con masa de hojaldre está exquisito. No obstante, diferentes ciudades de nuestra geografía utilizan esta masa para hacer una deliciosa gastronomía.

 

Palmeras Hojaldre

 

¿Cómo se hace el hojaldre?

Para elaborar una masa de hojaldre necesitamos un kilo de harina, 1/2 litro de agua, pequeñas cucharadas de sal y 800 gramos de margarina o mantequilla. En primer lugar vamos a hacer un volcán en la masa con la harina, el agua, la sal y se va a mezclar poco a poco. Se amasará en un superficie lisa y cuando hayamos conseguido consistencia, formamos una bola y la dejamos reposar durante unos 15 minutos.

Transcurrido el tiempo, se coge la bola de masa y se da un corte profundo en forma de cruz en el centro de forma que se estira con ayuda del rodillo sin llegar a la base. En el centro de la masa colocamos la mantequilla en su punto y la envolvemos con la masa. Estiramos la masa hasta llegar a un espesor de 10 centímetros de forma que se amase suavemente.

Finalmente, comienza la parte más laboriosa y es comenzar a dar “vueltas al hojaldre” de forma que se hagan dobleces a la masa para conseguir envolverla con la mantequilla pero en capas muy finas.

Esperamos que lo pongáis en práctica y por nuestras redes sociales nos contéis que tal os ha ¡quedado!

 

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